No te quiero por lo que eres. Tampoco te quiero por lo que soy yo cuando estoy contigo. Te quiero por lo que somos cuando estamos juntos. Y eso, como sabes, nos convierte en un ser invencible, poseído por las risas, los abrazos, las caricias y los besos; por el tiempo que no pasa, o que pasa demasiado deprisa; por ti y por mí, que somos uno. Cuando estamos juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario