Llevaba demasiados meses en busca de respuestas. Respuestas para todas las incógnitas que envolvían su ser, su malestar, su inquietud. A duras penas dormía por las noches, pensando en todo el dolor que podía sentir en su interior. Y ese pensamiento la atormentaba una, otra, y otra vez más. Cierto día, sin esperarlo, esa respuesta llegó. Todo se resumía en una sola palabra, que por fin tenía nombre.
Ahora empieza el duro camino de cambio.